domingo, 14 de octubre de 2018

Tolerancia Eloy Reverón



Los diccionarios etimológicos coinciden en que la palabra tolerar proviene del latín tolerare (soportar, aguantar). Y esta última viene de tollere (levantar).  Definen tolerancia como la capacidad de recibir un estímulo sin tener una reacción.
Pero la Tolerancia tiene una connotación especial para los masones modernos debido a su historia. Las logias especulativas fueron creadas como un espacio para practicar algo que no era posible en la sociedad que la vio nacer. La libertad de culto y de opiniones políticas. Pero los masones han demostrado ser tan poco  virtuosos en ese sentido que es práctica común la prohibición de discusiones políticas y religiosas dentro de su seno.
El Diccionario Breve de la Masonería la define: “Tolerancia.: 1. respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. 2. Máxima diferencia que se tolera o admite entre el valor nominal y el valor real o efectivo en las características físicas y químicas de un material, pieza o producto.
3. Una de las virtudes que promueve la Masonería.”

Pero más allá de que dicha virtud sea o no más común en las universidades que en las logias, existe otra interpretación en los glosarios filosóficos como esta que hallamos en filosofía.net “Nombre dado a la libertad de expresión y culto religioso. (Virtud Liberal) para la convivencia ciudadana.” De manera que son los filósofos quienes definen el término en su contexto histórico. El liberalismo mismo nace de la libertad de expresión, de que puedas expresarse libremente, en y lugar de desmontar racionalmente la expresión escuchada,  vengan a agredir o descalificar a la persona que se expresa. Y es allí donde a la tan cacareada tolerancia masónica la he visto sucumbir reiteradas veces en los medios masónicos.   
Tolerancia iniciática implica una consciencia que tolere los embates de la ideología impuesta por la publicidad a la sociedad de masas, inmunes al lavado cerebral. Sobre todo cuando el hilo conductor de las escuelas iniciáticas lo constituye el auto control de la mente mediante el despertar de la consciencia.

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