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miércoles, 16 de marzo de 2011
El Diablo en las logias Eloy Reverón
Eloy Reverón
La Masonería posee el estigma del misterio. El ser humano ha temido siempre a todo aquello que no ha podido comprender. Ejemplo elocuente la visión que antaño tuvo de los truenos, rayos y centellas. La Orden de La Escuadra y El Compás ha basado gran parte de su atractivo en la promesa de otorgar mediante los ritos iniciáticos, la revelación de los augustos misterios de la vida y de la muerte.
Esta exótica fraternidad ha asombrado a las mentalidades ingenuas con su rebuscado lenguaje y los aires místicos de una simbología conformada alrededor de los instrumentos básicos de los constructores de catedrales, y posteriores alarifes del templo interno.
Otro de sus ganchos publicitarios ha sido el prestigio que le otorga considerarse recipiendaria de una antigua tradición vinculada a un cúmulo de sabiduría que data de los orígenes mismos del hombre racional. Al hombre de las cavernas le fue revelado el primer misterio de la fuerza del templo cuando intentó sostener el techo con un tronco, encontrando de esta manera, primera columna del aprendiz; luego vino el compañero, a compartir su pan y su esfuerzo para colocar la segunda columna. Sucesivamente, al maestro se le ocurre trasladar la experiencia a campo abierto levantando el primer monumento megalítico. El origen del arte de construir se pierde en la noche de los tiempos.
Pero más acá de la Masonería moderna que nace en Inglaterra en 1717 y adquiere estructura jurídico institucional en 1723, cuando el reverendo Anderson le redacta su primera constitución; la fama de la Orden se difundió rápidamente por ese mundo que comerciaba con Inglaterra; se difundió también en forma de cofradías militares a través de las cuales se distribuyeron sus misterios en torno de las islas del Caribe y finalmente entre los oficiales de la Legión Británica y la oficialidad del general español Pablo Morillo, que había trabajado en las guerras, luchando con Wellington para expulsar a los soldados franceses de España, durante las guerras napoleónicas.
Después de librada la batalla de Carabobo, buena parte de la oficialidad patriota se estableció en la ciudad de Valencia, donde comenzaron a organizar sus logias. La primera vinculación de las logias con el demonio, la narra Francisco González Guinán en su libro Tradiciones de mi pueblo, especialmente en su capítulo ” Muera la Masonería”. Versa el relato sobre el caso de un abogado entrado en años, que muy a su pesar del triunfo republicano, mantenía un apego enfermizo a los dogmas de la Iglesia, y veía la organización de la sociedad civil republicana como una auténtica obra de Satán.
“Empero tenía el doctor una manía: las sociedades secretas le crispaban los nervios y creía ver en ellas la viva representación de los malos espíritus y la más terrible amenaza contra la tranquilidad pública, el honor de las familias y los sagrados fueros de la religión y de las leyes.”
Cuando el señor en cuestión, se enteró de que en la calle Unión se congrega una logia de masones, comenzó una campaña en contra de la Cofradía, la cual no se limitó a la divulgación de la amenaza satánica que representaba la Masonería entre sus amigos y conocidos, sino que acudió ante el general Páez y el gobernador Cistiaga en varias ocasiones hasta que el Gobernador le puso a su disposición un pelotón de oldados para que se presentara frente las puertas del templo, cuando estuviesen realizando sus oscuros rituales, a fin de que acabara con semejantes demonios.
Así, la noche del lance, guapo y apoyado, irrumpió ante las puertas del infernal recinto, golpeándolas con gran escándalo, hasta que de adentro se oyó una voz que respondía con firme ceremonial.
“De repente se abren de par en par las hojas de la puerta: una luz intensa se extiende: brota humo con hedor de azufre: el oficial y los soldados promueven en gritos extraordinarios, y a la de sálvese quien pueda, dejan
al pobre doctor en las garras de cuatro hermanos de Hirán, vestidos de largas y negras capuchas y hablando por medio de bocinas, lo precipitan al interior, cierran con estrépito la puerta, véndale fuertemente los ojos y
le pronuncian esta aterradora frase: - No os mováis, o sois hombre perdido para siempre…
El historiador valenciano, que perteneció según sus propios testimonios, a la logia Alianza N 8 durante alguna etapa de su vida, perfila algunos detalles vinculados al ritual de iniciación. Sin revelar muchos
detalles de la ceremonia de la cual fue objeto el fanático abogado, comunica lo esencial. No obstante, se puede suponer que lo hicieron vivir gran parte de un ritual de pasión y muerte, que de alguna manera le transmitió señales del secreto de la iniciación masónica.
Termina su experiencia a la mañana siguiente, abandonado a la orilla del río Cabriales, con el filo de una espada haciéndole contacto en la espalda, de donde una lavandera lo rescató. De allí, según reza la tradición, se fue a confesar diciéndole al confesor que del odio a la Masonería se había librado, y ahora quería lavar …
la mancha afrentosa que es la mancebía.” El padre terminó siendo padrino de la boda, y según deja en el plano de la duda, posiblemente ese cura también era masón. De tal manera se puede apreciar como una tradición verbal recogida por el historiador, intenta rescatar la imagen de la Orden, y de alguna manera despojarla de su imagen luciferina.
De la satanización de las sociedades secretas no solo existen tradiciones del siglo XIX. Es notable el caso de un esmerado antimasón, que con el pseudónimo de Mister X, se tomó el trabajo de escribir un libro para mostrar un supuesto carácter anticristiano de la Masonería. Es oportuno citar el capítulo: “El Diablo en las logias” donde Germán Borregales afirma:
“Es un hecho histórico innegable la influencia del Diablo, así, con mayúscula, en la fundación, desarrollo y actividades de las Sociedades Secretas, particularmente en la Francmasonería”
El sentido diabólico que le encontraba Germán Borregales a la Masonería se fundamentaba no tan solo en el hecho de que el Papa León XIII la hubiera descalificado, sino que a pesar de la voluntad pontificia, a muchos
católicos les hubiera parecido que la Orden no exigía nada contrario a la religión y buenas costumbres. La “infalible” palabra de Su Santidad apuntó categóricamente:
… ; pero como en realidad, el crimen y el vicio constituyen la única razón de ser de la Masonería, es de todo punto de vista evidente que no es lícito inscribirse en dicha secta ni ayudarla de ninguna manera.”
El carácter satánico de la Masonería estaba implícito en el hecho que a pesar de la Santa Palabra del representante de Dios en la Tierra, cada día más católicos se dejaran fascinar por el engaño diabólico de los maestros masones, para hacer caer a los ingenuos agnis dei de semejante manera, debían estar bajo los influjos de Lucifer.
” Un engaño en el que toma parte el Diablo, sin duda, porque en las logias masónicas, como arriba probamos, hay muchos espíritus infernales dirigiendo los trabajos.
Es mucho más fácil personificar al enemigo identificándolo como símbolo de la perversidad última que tratar de entender que hay detrás de las posiciones que defiende cada uno. ¿ No es entonces más complicado reflexionar en torno a las pérdidas de la Iglesia Católica tras la crisis del pensamiento europeo después de
mediados del siglo XVIII y principios del XIX que atacar ciegamente a los privilegiados emergentes, nuevos beneficiarios de los cambios políticos y económicos, y su legítima defensa ante aquellos que intentaban
reacomodar sus cuotas de poder en el nuevo orden? Fue mucho más sencillo para el gran público, olvidar la
esencia divina del poder monárquico frente a la perversidad ciudadana. Cuando llegaron los sacrílegos derechos civiles a pervertir el santo orden de las cosas, era más sencillo acusar al Belcebú. Pero no tanto como para no percatarse en el debido momento, que al final resultó más sencillo cortarle la cabeza a los
reyes que de decapitar a la Monarquía, porque la mentalidad y la ideología defensora de los intereses de la cultura dominante, prevalecen como vehículos transmisores, de la estructura mental de los privilegios ancestrales, y de una generación a las siguientes.
Para la mentalidad conservadora y colonialista, son diabólicas todas las manifestaciones culturales que evoquen alguna deidad anterior, o distinta a las impuestas por la doctrina.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en el libro El diablo en Venezuela. Certezas, Comentarios, Preguntas (Fundación Bigott: Bigotteca, Serie “Orígenes”, 2004), del reconocido etnohistoriador Rafael Strauss K. Fue escrito por
Eloy Reverón como humilde aporte a la obra de su profesor.
viernes, 13 de agosto de 2010
Instituto Venezolano de Estudios Masónicos
¿Porqué los investigadores habrían de interesarse por la historia de una institución semejante?
Todavía hay mucha fantasía en torno a la imagen de esta moderna institución.
¿Tiene hoy día la misma vigencia que se le ha atribuido en el pasado?
La Masonería emerge de la llamada Edad Media, como la Universidad, una institución de la modernidad. Si la modernidad, ni la posmodernidad tienen sentido en Nuestra América. En tiempo espacio de la transmodernidad, todos estas ideas hegemónicas deben ser revisadas con mayor razón y sentido poético.
¿Hasta qué punto refleja la realidad de la parcela global?
Si se destila la concepción ideológica de la Globalización. La Masonería tendría que adaptarse a las realidades del siglo XXI, sin perder lo esencial de su tradición.
¿ No necesitarán los masones del presente destilar lo fantasioso de la realidad en el pasado para adquirir una visión realista del presente y del futuro de
¿Porqué los investigadores habrían de interesarse por la historia de una institución semejante? ¿Tiene hoy día la misma vigencia que se le ha atribuido en el pasado? ¿Hasta qué punto refleja la realidad de la parcela global? ¿ No necesitarán los masones del presente destilar lo fantasioso de la realidad en el pasado para adquirir una visión realista del presente y del futuro de
Si usted quiere llegar más allá de lo superficial, tendrá que buscar, tocar, esperar que le abran, osar a entrar. Deberá tener la mente y los ojos abiertos porque sobran impostores.
erivem@gmail.com
jueves, 26 de noviembre de 2009
La Masonería en Venezuela siglo XIX, Eloy Reverón

Los orígenes de la masonería en Venezuela están ligados a las cofradías de los militares profesionales, quienes después de trabajar en las guerras napoleónicas, vinieron a combatir en ambos bandos de la guerra de emancipación venezolana, tanto por la causa patriota como por la realista. Muestra como Celestino Romero realizó una serie de especulaciones en su libro “Raíz Histórica de la Masonería en Venezuela”. Estas afirmaciones provienen de manipulaciones, que de las fuentes bibliográficas que realizaron otros autores masones interesados en hacer lucir a la Masonería como “Madrina” de la Independencia. Romero, sin ser historiador, ni siquiera de oficio o afición, afirmó que en nuestro suelo, la Masonería ya estaba presente antes de estos movimientos independentistas. Su elucubración consiste en afirmar que los reos que llegaron a la cárcel del puerto de La Guaira en el año 1796, procedentes de la España monárquica: cuatro profesores acusados de rebelión en contra de La Corona; los nombres de estos revolucionarios eran: Manuel Cortes Campomares, Juan Mariano Picornel, José Manzanares y Sebastián Andrés, quienes quisieron convertir en República Liberal a la España Monárquica. Ninguno de los autores anteriores se ocuparon por mostrar de donde había extraído la idea de que estos señores eran masones. Simplemente partieron de una premisa simple, si es revolucionario republicano y liberal tiene que ser masón. Pero resulta que personajes como el general Morillo y otros oficiales españoles también se reunían en logias, y sabemos por investigadores masones serios, como Leonel Semungal (AQC de Londres), que en la isla de Santa Lucía en El Caribe Oriental, existieron logias compuestas por masones monárquicos que tuvieron que escapar a la monárquica Trinidad, cuando los funcionarios de la Revolución Francesa, llegaron con el objeto de decapitarlos, dejando incluso el suntuoso templo masónico reducido a escombros.
viernes, 13 de marzo de 2009
Iniciación de Francisco de Miranda en la Masonería por Eloy Reverón

Miranda fue iniciado en la Masonería por la gracia del Q:.H:. José Tomás Uzcátegui, mediante decreto del Gran Maestro de la Gran Logia de Venezuela cuando ocupaba ese cargo en 1950. En su decreto, incluía la búsqueda de los papeles que vinculaban a Miranda con la masonería. Hasta 2009, 59 años más tarde, lo único que se ha encontrado han sido cuentos encantadores.
No hablo como historiador ortodoxo, hablo como un investigador especializado en el tema. En 1990, realicé el levantamiento del Archivo de la Logia Esperanza de Caracas. Clasifiqué sus minutas, actas, correspondencia fechadas desde el 27 de diciembre 1853 (39 cajas de documentos, material con que fundamenté mi tesis de grado en la escuela de historia de la UCV sobre la Masonería en el siglo XIX) y encontré que la primera vez que apareció el nombre de Francisco de Miranda fue para archivar el decreto del Gran Maestro, que de paso declaraba la fecha del nacimiento de Miranda, a partir del bicentenario, Día Masónico Nacional.
El problema con Miranda es que la historiografía chismográfica mantuana lo había etiquetado como traidor, con el objeto de justificar su detención y entrega al enemigo. Ese Miranda, creado por la chismografía caraqueña, y la saña periodística, se fue derrumbando lentamente, cuando se dieron cuenta de la proyección internacional que el venezolano alcanzó en su tiempo: a través de testimonios de historiadores estadounidenses, franceses y rusos. Cuando el historiador Robertson halló el archivo de Miranda en Inglaterra, y se puso en contacto con Carracciolo Parra Pérez, comenzaron a revisar los originales de Miranda; entonces se hizo cuesta arriba sostener el mito de Miranda Masón. Iniciado por demás por la certeza infundada, de que en dichos papeles Miranda figuraría como hijo de la viuda.
El Historiador masón, Seal Coon, miembro de la logia de investigación histórica Ars Quatour Coronaty de Londres, quien escribiera un trabajo sobre Bolívar Masón, donde reproduce una copia certificada del acta de su recepción al grado de compañero. Publicó otro minucioso escrito sobre Miranda donde admite no haber encontrado motivo alguno para pensar que Miranda hubiera pertenecido a la Masonería, y que eso no le restaba ningún mérito como personaje histórico, no sin hacer un comentario jocoso sobre la ingenuidad de los escritores de habla hispana quienes competían en la exaltación de sus héroes nacionales. Vale recordar que el acta original que reprodujo relativa a Bolívar está en Caracas, sin embargo no halló ningún rastro masónico de Miranda. Esa investigación arroja que Miranda perteneció a alguna cofradía no fue en la Masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, fundado ocho años antes de su muerte en Charleston. Debió ser una fraternidad muy especial como para retener a un peregrino semejante. Me inclino a pensar que a cofradías militares, aunque estas fueron más frecuentes en las guerras napoleónicas, o alguna cofradía más discreta de hermetistas o martinistas. Pero sin duda, Miranda simplemente es masón, porque casi todos los hermanos lo reconocen como tal, aunque estuviera en el oriente eterno desde hace tanto tiempo y nunca hubiera visitado una logia o asistido a tenida alguna.
Cualquier información adicional les sugiero la página:
http://pensamientoeuropeobajoopticamirandina.blogspot.com/
Fraternalmente Eloy Reverón
jueves, 11 de diciembre de 2008
Masonería del Rito Escocés Eloy Reverón
sábado, 24 de mayo de 2008
Reverón, Eloy. El Fantasma de Bolívar en la Masonería Venezolana

Reverón, Eloy. El Fantasma de Bolívar en la Masonería Venezolana, Caracas, Editorial del Instituto Venezolano de Estudios Masónicos, 2001, 222 p.
Aunque la obra salió de imprenta el 11 de septiembre de 2001, por razones publicitarias obvias tardó mucho tiempo en ser llevada fuera de los templos masónicos, salvo en la Librería Kuaimare. Finalmente fue presentada en el Hotel Nacional de La Habana, en un evento organizado por la Gran Logia de Cuba, en junio de 2004, dentro del marco de la celebración del bicentenario de la Independencia de Haití.
Trata un aspecto de la vida del Libertador poco estudiado con óptica académica. Es la ampliación de un papel encargado por la Universidad Simón Bolívar, y publicado en el Anuario de Estudios Bolivarianos Bolivarium, número 6, en 1997. Trata a Simón Bolívar y su vínculo con la legendaria Orden de La Escuadra y El Compás. Cofradía de antiguos constructores de catedrales transformada en centros de especulación filosófica en un marco de tolerancia religiosa y política que sirvió de inspiración al General Miranda para crear una red de personalidades comprometidas con la idea de aquella Patria Grande que más tarde José Martí llamara Nuestra América.
La obra está dividida en cinco partes. En la primera nos lleva de la Masonería Universal al Fantasma de los Héroes, donde nos va trayendo desde los antecedentes de la Masonería universal, unos de orden histórico, y otros, del psicológico. El primero vinculado a la Monarquía en la América Hispana, seguidamente la Revolución Francesa, y luego a la gesta de Independencia, sin perder de vista como telón de fondo, la historia del cristianismo y la Crisis de la Consciencia Europea, como marco de transformación de la Masonería Operativa en Masonería Especulativa o filosófica y como a través de la expansión comercial marítima de los Británicos se extiende hacia los puertos del mundo, llegando a América por diferentes rutas, para expandirse de manera informal, entre los masones que vinieron a pelear en la guerra de la Independencia, tanto del bando patriota, como en el Realista.
En el segundo capítulo hace un recorrido por aspectos masónicos en la literatura histórica de la España Franquista hasta el nacimiento de la Masonología, fundada en España por el doctor José Antonio Ferrer Benimelli, fundador de la cátedra de Estudios Masónicos de la Universidad de Zaragoza.
En el tercer capítulo continúa la ruta de su indagación para descubrir la forma cómo llega el Bolívar masón al Olimpo de la Patria, dentro del marco del culto a Bolívar como religión civil del venezolano. Muestra las contradicciones del culto a los héroes con la tradición de los valores colectivos de la Orden.
En el cuarto capítulo revela detalles interesantes sobre la vida masónica del Libertador y una logia masónica de París. Vislumbra la posibilidad de una confabulación masónica rodeada de elementos mágicos y simbólicos de la tradición secreta, en torno a su encuentro con el general español don Pablo Morillo en la población trujillana de Santa Ana donde acordaron mediante armisticio, el principio del fin de La Guerra a Muerte, y prepararon el ambiente para el nacimiento de la fraternidad hispano venezolana en la Batalla de Carabobo, celebrada curiosamente, el día internacional de la Masonería.
El fantasma de Bolívar, nos muestra el autor, como constituye una curiosidad histórica creada por la dirigencia masónica venezolana de mediados del siglo XX en virtud del culto al héroe prototipo masón; así como también, la imagen de un alma en pena que regresará tranquila al sepulcro, cuando los venezolanos, bolivarianos o no, consoliden la unión en virtud de producir las riquezas y el bienestar social que esta rica nación merece para alcanzar la soberanía y grandeza que soñaron sus fundadores.
Es el mito del caballero andante que sale en busca de aventuras donde se enfrenta a feroces dragones en defensa de su doncella, La Patria. Nuestro héroe bajó al sepulcro pidiendo la unión, y no solo enfrentó los monstruos de la guerra, sino que enfrentando a la Naturaleza misma, osó retarla a obedecer a sus altruistas ideales libertarios. Y no conforme con todo esto, liberó a su dulcinea encerrada en el castillo de yugo político colonial.
El historiador Reverón, es egresado de la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela, del Instituto de altos Estudios Diplomáticos “Pedro Gual” y del Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional IAEDEN, es fundador de la cátedra de Historia de la Masonería en Venezuela en la Escuela de Historia de la U.C.V., abierta durante el período que fuera director de dicha escuela, el profesor Samuel Moncada.
Reverón trata el tema con una erudición y seriedad poco frecuente entre los escritores que han tratado el tema de las Sociedades Secretas. Su tesis de licenciatura fue dedicada a la Masonería en Venezuela en el siglo XIX. El Instituto Venezolano de Estudios Masónicos publicó su primer libro, Masonería Desnuda, en 1994; “Mito y Realidad en la Historiografía Masónica de la Independencia” en el Anuario del Instituto de Estudios Bolivarianos de la Universidad Simón Bolívar, Bolivarium, 1995; “Masonería en Venezuela”, en 1996, en el número 17 de la Colección Historia Para todos de los profesores de la Escuela de Historia de la U.C.V., dirigida por el profesor Arístides Medina Rubio; Herederos de las Guildas de la colección 5to. Centenario de la Biblioteca Nacional (inédito); Bibliografía Masónica Básica (inédito); Semblanza Masónica de Ilustres Venezolanos” (inédito);así como numerosos artículos en el Diario Vea, la revista El Investigador Venezolano, de la Biblioteca Nacional; en el Globo, el Diario de Caracas, y en mejores tiempos, en El Universal, así como numerosas conferencias en las logias masónicas de Venezuela y del Exterior.
miércoles, 30 de abril de 2008
La vida secreta de Simón Bolívar
Los detalles de la vida secreta del Libertador reposan en la logia “San Andrés de Escocia” de París donde se desarrolló toda su vida masónica. También es posible vislumbrar la presencia de elementos simbólicos, propios de una tradición iniciática en torno su encuentro con el general Pablo Morillo en la población trujillana de Santa Ana donde acordaron, mediante un armisticio y un tratado de regulación de la guerra que significó el principio del fin de la Guerra a Muerte. Esos serán temas para nuestra próxima entrega.
Fraternalmente Eloy Reverón erivem@gmail.com