viernes, 13 de agosto de 2010

Instituto Venezolano de Estudios Masónicos


¿Porqué los investigadores habrían de interesarse por la historia de una institución semejante?

Todavía hay mucha fantasía en torno a la imagen de esta moderna institución.

¿Tiene hoy día la misma vigencia que se le ha atribuido en el pasado?

La Masonería emerge de la llamada Edad Media, como la Universidad, una institución de la modernidad. Si la modernidad, ni la posmodernidad tienen sentido en Nuestra América. En tiempo espacio de la transmodernidad, todos estas ideas hegemónicas deben ser revisadas con mayor razón y sentido poético.

¿Hasta qué punto refleja la realidad de la parcela global?

Si se destila la concepción ideológica de la Globalización. La Masonería tendría que adaptarse a las realidades del siglo XXI, sin perder lo esencial de su tradición.

¿ No necesitarán los masones del presente destilar lo fantasioso de la realidad en el pasado para adquirir una visión realista del presente y del futuro de la Orden?

La Historia de la Masonería Venezolana había sido subestimada por los historiadores profesionales y sobre valorada por prosélitos y escritores sensacionalistas interesados en propagar fantasías ajenas a la virtud masónica. El equilibrio entre estos dos puntos identifica la línea limítrofe entre el Mito y la Realidad.

¿Porqué los investigadores habrían de interesarse por la historia de una institución semejante? ¿Tiene hoy día la misma vigencia que se le ha atribuido en el pasado? ¿Hasta qué punto refleja la realidad de la parcela global? ¿ No necesitarán los masones del presente destilar lo fantasioso de la realidad en el pasado para adquirir una visión realista del presente y del futuro de la Orden?

La Historia de la Masonería Venezolana había sido subestimada por los historiadores profesionales y sobre valorada por prosélitos y escritores sensacionalistas interesados en propagar fantasías ajenas a la virtud masónica. El equilibrio entre estos dos puntos identifica la línea limítrofe entre el Mito y la Realidad.

La memoria de la historia oficial de la Gran Logia de la República de Venezuela del siglo XX, siempre colocó el inventario de los masones ilustres por encima de la Historia de los valores promovidos por la misma organización. Esta realidad habla más de la decadencia de la Orden que de su evolución.

Si usted quiere llegar más allá de lo superficial, tendrá que buscar, tocar, esperar que le abran, osar a entrar. Deberá tener la mente y los ojos abiertos porque sobran impostores.
erivem@gmail.com

jueves, 26 de noviembre de 2009

La Masonería en Venezuela siglo XIX, Eloy Reverón




El historiador venezolano, Eloy Reverón escribió en La Masonería en Venezuela siglo XIX, Caracas, UCV, Escuela de Historia, 1992, una documentada tesis (49 cajas de documentos masónicos originales), donde desmitifica una serie de cuentos inventados por masones inescrupulosos con el objeto de hacer proselitismo. Entre esos que la historia de Venezuela esta íntimamente ligada a la Masonería, algo así como que la Orden es el centro de la Historia. Pero cuando la Masonería llegó, ya Venezuela existía.
Los orígenes de la masonería en Venezuela están ligados a las cofradías de los militares profesionales, quienes después de trabajar en las guerras napoleónicas, vinieron a combatir en ambos bandos de la guerra de emancipación venezolana, tanto por la causa patriota como por la realista. Muestra como Celestino Romero realizó una serie de especulaciones en su libro “Raíz Histórica de la Masonería en Venezuela”. Estas afirmaciones provienen de manipulaciones, que de las fuentes bibliográficas que realizaron otros autores masones interesados en hacer lucir a la Masonería como “Madrina” de la Independencia. Romero, sin ser historiador, ni siquiera de oficio o afición, afirmó que en nuestro suelo, la Masonería ya estaba presente antes de estos movimientos independentistas. Su elucubración consiste en afirmar que los reos que llegaron a la cárcel del puerto de La Guaira en el año 1796, procedentes de la España monárquica: cuatro profesores acusados de rebelión en contra de La Corona; los nombres de estos revolucionarios eran: Manuel Cortes Campomares, Juan Mariano Picornel, José Manzanares y Sebastián Andrés, quienes quisieron convertir en República Liberal a la España Monárquica. Ninguno de los autores anteriores se ocuparon por mostrar de donde había extraído la idea de que estos señores eran masones. Simplemente partieron de una premisa simple, si es revolucionario republicano y liberal tiene que ser masón. Pero resulta que personajes como el general Morillo y otros oficiales españoles también se reunían en logias, y sabemos por investigadores masones serios, como Leonel Semungal (AQC de Londres), que en la isla de Santa Lucía en El Caribe Oriental, existieron logias compuestas por masones monárquicos que tuvieron que escapar a la monárquica Trinidad, cuando los funcionarios de la Revolución Francesa, llegaron con el objeto de decapitarlos, dejando incluso el suntuoso templo masónico reducido a escombros.

viernes, 13 de marzo de 2009

Iniciación de Francisco de Miranda en la Masonería por Eloy Reverón


Miranda fue iniciado en la Masonería por la gracia del Q:.H:. José Tomás Uzcátegui, mediante decreto del Gran Maestro de la Gran Logia de Venezuela cuando ocupaba ese cargo en 1950. En su decreto, incluía la búsqueda de los papeles que vinculaban a Miranda con la masonería. Hasta 2009, 59 años más tarde, lo único que se ha encontrado han sido cuentos encantadores.
No hablo como historiador ortodoxo, hablo como un investigador especializado en el tema. En 1990, realicé el levantamiento del Archivo de la Logia Esperanza de Caracas. Clasifiqué sus minutas, actas, correspondencia fechadas desde el 27 de diciembre 1853 (39 cajas de documentos, material con que fundamenté mi tesis de grado en la escuela de historia de la UCV sobre la Masonería en el siglo XIX) y encontré que la primera vez que apareció el nombre de Francisco de Miranda fue para archivar el decreto del Gran Maestro, que de paso declaraba la fecha del nacimiento de Miranda, a partir del bicentenario, Día Masónico Nacional.
El problema con Miranda es que la historiografía chismográfica mantuana lo había etiquetado como traidor, con el objeto de justificar su detención y entrega al enemigo. Ese Miranda, creado por la chismografía caraqueña, y la saña periodística, se fue derrumbando lentamente, cuando se dieron cuenta de la proyección internacional que el venezolano alcanzó en su tiempo: a través de testimonios de historiadores estadounidenses, franceses y rusos. Cuando el historiador Robertson halló el archivo de Miranda en Inglaterra, y se puso en contacto con Carracciolo Parra Pérez, comenzaron a revisar los originales de Miranda; entonces se hizo cuesta arriba sostener el mito de Miranda Masón. Iniciado por demás por la certeza infundada, de que en dichos papeles Miranda figuraría como hijo de la viuda.
El Historiador masón, Seal Coon, miembro de la logia de investigación histórica Ars Quatour Coronaty de Londres, quien escribiera un trabajo sobre Bolívar Masón, donde reproduce una copia certificada del acta de su recepción al grado de compañero. Publicó otro minucioso escrito sobre Miranda donde admite no haber encontrado motivo alguno para pensar que Miranda hubiera pertenecido a la Masonería, y que eso no le restaba ningún mérito como personaje histórico, no sin hacer un comentario jocoso sobre la ingenuidad de los escritores de habla hispana quienes competían en la exaltación de sus héroes nacionales. Vale recordar que el acta original que reprodujo relativa a Bolívar está en Caracas, sin embargo no halló ningún rastro masónico de Miranda. Esa investigación arroja que Miranda perteneció a alguna cofradía no fue en la Masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, fundado ocho años antes de su muerte en Charleston. Debió ser una fraternidad muy especial como para retener a un peregrino semejante. Me inclino a pensar que a cofradías militares, aunque estas fueron más frecuentes en las guerras napoleónicas, o alguna cofradía más discreta de hermetistas o martinistas. Pero sin duda, Miranda simplemente es masón, porque casi todos los hermanos lo reconocen como tal, aunque estuviera en el oriente eterno desde hace tanto tiempo y nunca hubiera visitado una logia o asistido a tenida alguna.
Cualquier información adicional les sugiero la página:
http://pensamientoeuropeobajoopticamirandina.blogspot.com/
Fraternalmente Eloy Reverón

jueves, 11 de diciembre de 2008

Masonería del Rito Escocés Eloy Reverón

Albert Pike registró su obra en 1871, y que ha sido reconocido como una suerte de papa del Rito Escocés, consideraba a la Orden como a una sucesión de grados, mero vehículo de grandes lecciones filosóficas y morales que puede apreciarse como un gran sistema armonioso velado en alegorías. Señala que el Maestro Secreto deberá ser un hombre de honor y de consciencia, que prefiere su deber a cualquier asunto lateral, aún para su vida; independientemente de su opinión y bienes morales; sumiso a las leyes, devoto de la humanidad, su país y su familia; amable e indulgente con sus fráteres, amigo de todos los hombres virtuosos y siempre listo para asistir a sus compañeros, por todo lo que significa su poder. (Imagen parcial de la portada del libro de Francisco Castillo editado en 1974, Quién es Quien en la Masonería Venezolana)

sábado, 24 de mayo de 2008

Reverón, Eloy. El Fantasma de Bolívar en la Masonería Venezolana


Publicado en el N 3 de la Revista Altagracia de la Biblioteca Nacional

Reverón, Eloy. El Fantasma de Bolívar en la Masonería Venezolana, Caracas, Editorial del Instituto Venezolano de Estudios Masónicos, 2001, 222 p.

Aunque la obra salió de imprenta el 11 de septiembre de 2001, por razones publicitarias obvias tardó mucho tiempo en ser llevada fuera de los templos masónicos, salvo en la Librería Kuaimare. Finalmente fue presentada en el Hotel Nacional de La Habana, en un evento organizado por la Gran Logia de Cuba, en junio de 2004, dentro del marco de la celebración del bicentenario de la Independencia de Haití.
Trata un aspecto de la vida del Libertador poco estudiado con óptica académica. Es la ampliación de un papel encargado por la Universidad Simón Bolívar, y publicado en el Anuario de Estudios Bolivarianos Bolivarium, número 6, en 1997. Trata a Simón Bolívar y su vínculo con la legendaria Orden de La Escuadra y El Compás. Cofradía de antiguos constructores de catedrales transformada en centros de especulación filosófica en un marco de tolerancia religiosa y política que sirvió de inspiración al General Miranda para crear una red de personalidades comprometidas con la idea de aquella Patria Grande que más tarde José Martí llamara Nuestra América.
La obra está dividida en cinco partes. En la primera nos lleva de la Masonería Universal al Fantasma de los Héroes, donde nos va trayendo desde los antecedentes de la Masonería universal, unos de orden histórico, y otros, del psicológico. El primero vinculado a la Monarquía en la América Hispana, seguidamente la Revolución Francesa, y luego a la gesta de Independencia, sin perder de vista como telón de fondo, la historia del cristianismo y la Crisis de la Consciencia Europea, como marco de transformación de la Masonería Operativa en Masonería Especulativa o filosófica y como a través de la expansión comercial marítima de los Británicos se extiende hacia los puertos del mundo, llegando a América por diferentes rutas, para expandirse de manera informal, entre los masones que vinieron a pelear en la guerra de la Independencia, tanto del bando patriota, como en el Realista.
En el segundo capítulo hace un recorrido por aspectos masónicos en la literatura histórica de la España Franquista hasta el nacimiento de la Masonología, fundada en España por el doctor José Antonio Ferrer Benimelli, fundador de la cátedra de Estudios Masónicos de la Universidad de Zaragoza.
En el tercer capítulo continúa la ruta de su indagación para descubrir la forma cómo llega el Bolívar masón al Olimpo de la Patria, dentro del marco del culto a Bolívar como religión civil del venezolano. Muestra las contradicciones del culto a los héroes con la tradición de los valores colectivos de la Orden.
En el cuarto capítulo revela detalles interesantes sobre la vida masónica del Libertador y una logia masónica de París. Vislumbra la posibilidad de una confabulación masónica rodeada de elementos mágicos y simbólicos de la tradición secreta, en torno a su encuentro con el general español don Pablo Morillo en la población trujillana de Santa Ana donde acordaron mediante armisticio, el principio del fin de La Guerra a Muerte, y prepararon el ambiente para el nacimiento de la fraternidad hispano venezolana en la Batalla de Carabobo, celebrada curiosamente, el día internacional de la Masonería.
El fantasma de Bolívar, nos muestra el autor, como constituye una curiosidad histórica creada por la dirigencia masónica venezolana de mediados del siglo XX en virtud del culto al héroe prototipo masón; así como también, la imagen de un alma en pena que regresará tranquila al sepulcro, cuando los venezolanos, bolivarianos o no, consoliden la unión en virtud de producir las riquezas y el bienestar social que esta rica nación merece para alcanzar la soberanía y grandeza que soñaron sus fundadores.
Es el mito del caballero andante que sale en busca de aventuras donde se enfrenta a feroces dragones en defensa de su doncella, La Patria. Nuestro héroe bajó al sepulcro pidiendo la unión, y no solo enfrentó los monstruos de la guerra, sino que enfrentando a la Naturaleza misma, osó retarla a obedecer a sus altruistas ideales libertarios. Y no conforme con todo esto, liberó a su dulcinea encerrada en el castillo de yugo político colonial.
El historiador Reverón, es egresado de la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela, del Instituto de altos Estudios Diplomáticos “Pedro Gual” y del Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional IAEDEN, es fundador de la cátedra de Historia de la Masonería en Venezuela en la Escuela de Historia de la U.C.V., abierta durante el período que fuera director de dicha escuela, el profesor Samuel Moncada.
Reverón trata el tema con una erudición y seriedad poco frecuente entre los escritores que han tratado el tema de las Sociedades Secretas. Su tesis de licenciatura fue dedicada a la Masonería en Venezuela en el siglo XIX. El Instituto Venezolano de Estudios Masónicos publicó su primer libro, Masonería Desnuda, en 1994; “Mito y Realidad en la Historiografía Masónica de la Independencia” en el Anuario del Instituto de Estudios Bolivarianos de la Universidad Simón Bolívar, Bolivarium, 1995; “Masonería en Venezuela”, en 1996, en el número 17 de la Colección Historia Para todos de los profesores de la Escuela de Historia de la U.C.V., dirigida por el profesor Arístides Medina Rubio; Herederos de las Guildas de la colección 5to. Centenario de la Biblioteca Nacional (inédito); Bibliografía Masónica Básica (inédito); Semblanza Masónica de Ilustres Venezolanos” (inédito);así como numerosos artículos en el Diario Vea, la revista El Investigador Venezolano, de la Biblioteca Nacional; en el Globo, el Diario de Caracas, y en mejores tiempos, en El Universal, así como numerosas conferencias en las logias masónicas de Venezuela y del Exterior.

miércoles, 30 de abril de 2008

La vida secreta de Simón Bolívar

La vinculación de los próceres de la Independencia Hispanoamericana con las sociedades secretas tiene su origen en el celo frente a la relación de los súbditos de las colonias con los enemigos del imperio español. La existencia de las logias representaba una amenaza para la Monarquía porque su infraestructura servía de vehículo para las ideas que habían impulsado la evolución política de Europa desde finales del siglo XVII en Inglaterra, y finales del siglo XVIII en Francia. Desde el punto de vista de la historiografía española, es posible percibir el surgimiento de las nacionalidades hispanoamericanas como consecuencia de la desmembración del Imperio Español en América. Los primeros afectados por esta crisis fueron los intereses de la Corona y la Iglesia, quienes desde el principio vieron una seria amenaza en las ideas republicanas provenientes de Francia y el protestantismo de Inglaterra. De esta manera se formó una matriz de opinión donde liberalismo, tolerancia religiosa, masonería, republicanismo, derechos civiles y sociedad civil, conformaron un polinomio anticlerical que ponía en jaque a la supraestructura ideológica del Imperio. Para entender con precisión, el sentido de las sociedades secretas debemos comenzar con aclarar el concepto de logia, y establecer la diferencia entre la mazonería (con z) como institución tradicional, y la Masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, instalado en el año 1808, en Charlestone, Carolina del Norte, Estados Unidos de Norte América; y de éstas con las sociedades secretas y clubes político literarios, que utilizaron como forma de organización y célula fundamental, a la logia; de las cuales en la Francia de comienzos del siglo XIX, pasaron de un centenar (F.T.B.Clavel: 1848). Cuando le colocamos la lupa a los primeros movimientos revolucionarios como el de La Guaira, liderado por Manuel Gual, y José María España, resaltamos una realidad que delata algo que habían escamoteado políticos e historiadores tradicionales. Pero que Caracciolo Parra Pérez trató en su justa medida al reconocer que los mantuanos colocaron el Cuerpo de Nobles en el Cabildo, al servicio de la represión de este movimiento, por la sencilla razón - le agrego yo - que atentaba contra la base de la riqueza mantuana, la esclavitud. Estos mismos mantuanos son los que el 19 de Abril de 1810 salieron a defender los derechos de Fernando VII, y en el constituyente de 1811 formaron una fuerza de notable influjo, y donde los pardos, que sí conformaban la mayoría de la población, encontraron escasa representación. La Sociedad Patriótica, reflejó la estructura organizacional de una logia, pero su debate fue abierto. Lamentablemente, los archivos de esa organización política fueron arrasados por el huracán revolucionario.
Los detalles de la vida secreta del Libertador reposan en la logia “San Andrés de Escocia” de París donde se desarrolló toda su vida masónica. También es posible vislumbrar la presencia de elementos simbólicos, propios de una tradición iniciática en torno su encuentro con el general Pablo Morillo en la población trujillana de Santa Ana donde acordaron, mediante un armisticio y un tratado de regulación de la guerra que significó el principio del fin de la Guerra a Muerte. Esos serán temas para nuestra próxima entrega.
Fraternalmente Eloy Reverón erivem@gmail.com