La Masonería es Mujer La Logia es Madre y los masones hijos de la viuda Si quieres saber lo que es la Masonería Investiga
viernes, 25 de enero de 2013
Lista de los hermanos que ocuparon el cargo de Gran Maestro
viernes, 28 de septiembre de 2012
Masonería y Derechos Civiles Eloy Reverón
No es secreto para nadie que la Iglesia hizo una inversión a largo plazo en la exploración, conquista y colonización de lo que hoy identificamos con el nombre de América. Después de trescientos años, las bases que sustentaban semejante dominio comenzaron a mostrar sus grietas. La autoridad divina que otorgaba legitimidad al Monarca fue desconocida por primera vez el 19 de abril de 1810. Comenzaba así una revolución burguesa en la América española cuya legitimidad sería otorgada por el pueblo soberano mediante el ejercicio de los Deberes y Derechos Civiles a través de la ley, cuyos principios habrían de ser definidos en la Constitución Nacional. Una sociedad de Dios confrontada a la naciente sociedad civil que pretendió instaurar un sector de la clase dominante. Ser masón en el siglo XIX, está ligado a reflexionar en torno a los deberes y derechos por primera vez, vale decir la conquista de la conciencia ciudadana, un pecado contra el poderoso que otorgaba legitimidad al rey. Un pecado mortal que también está vinculado a adquirir independencia espiritual de la Iglesia, sin dejar de ser católico. Separar en el fuero íntimo la condición de ciudadano de la condición de adepto a determinada creencia. La libertad de culto, podía ser catalogada como pecaminosa, por la Iglesia, que no aceptaba más que obediencia absoluta a los dogmas dictados por la regularidad o filiación incondicional al Papa y sus representantes de Roma. Un derecho adquirido por la Iglesia como retribución a sus buenos y santos oficios para la conquista del Nuevo Mundo. La circunstancia de esta situación que estudiamos está enmarcada en una época cuando ese poder y de la Iglesia sobre los integrantes de la sociedad de Dios, el Dios Católico, no solo Cristo, el Padre y el Espíritu Santo juntos; sino también Mahoma, Alá, Moisés y todos los profetas representados en un solo dios padre creador expresado mediante el símbolo de la fuerza generadora de la vida, el G:.A:.D:.U:. el Gran Arquitecto del Universo. Una blasfemia a la única Iglesia "verdadera". El Caso Ruiz comenzó en la Logia Estrella de Occidente en Nueva Segovia de Barquisimeto. En 1864, proveniente de la ciudad de Barcelona llegó a la capital del Estado Lara un hermano masón llamado José Ruiz, quien figura en los cuadros de la logia Protectora de las Virtudes Nº 1 de Barcelona, con el grado de maestro. Al parecer, su profesión le exigía viajar con frecuencia, hasta que llegó a Barquisimeto, donde comenzó a sufrir quebrantos de salud. Como su estado era un poco delicado, recibió la atención médica y los cuidados de sus hermanos masones de la logia Estrella de Occidente N 55. Su salud empeoró hasta el extremo que tuvieron que llamar al Párroco Andrés Domínguez para que le aplicara los santos óleos y, si fallecía, le otorgase la partida de defunción a fin de darle sepultura. El Párroco le impuso como condición que abjurara públicamente de la Orden, petición que el enfermo rechazó. Ante la negativa del moribundo el sacerdote se retiró sin imponerle el sacramento. Cuando el padre regresó por segunda vez, José Ruiz había fallecido. Tampoco permitió su posterior ingreso al cementerio público, por la herejía de no abjurar de quienes solo había recibido atenciones y afectos solidarios. La excomunión implicaba la pérdida de la facultad para ejercer los derechos sucesorales, la angustia generada por tener que dejar a la viuda y a los huérfanos desamparados. No pertenecer a la Iglesia estaba mezclado con limitaciones para el ejercicio de los derechos civiles. La potestad de la Iglesia no era discutible, esa era la herencia colonial.
![]() |
| Foto E Reverón 2007 |
![]() |
| Foto E Reverón 2007 |
![]() |
| Reproducción de E Reverón 1991 fotografía provista por su sobrino Jorge Correa S |
![]() |
| Foto E Reverón 2012 |
miércoles, 23 de mayo de 2012
viernes, 27 de mayo de 2011
Historia de la masoneria en venezuela Guaicaipuro García
Picornell, Campomanes, lax. Mucho menos después, Gual, España, ni Andrés Bello, ni Antonio José de Sucre, ni siquiera de Francisco de Miranda se han hallado testimonios históricos, aunque él es el más promovido, los escritores que lo reconocen como masón tienen mucho que desear con respecto a la seriedad de sus argumentos. La "masonería era tan secreta" que ni ella misma sabía que existía.
Los argumentos que ofrecieron los masones del siglo XX en su proselitismo masónico son tan infantiles y resultado del desconocimiento de su propia historia.
Ya en 1991 mostraba el historiador Eloy Reverón en su tesis para optar a la licenciatura en la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela todos los detalles pormenorizados de cómo Asciclo Valdivieso Montaño (1928) manipuló una cita de José de Jesús Castro (1856) para no entrar en contradicción con una interpretación muy personal que hace de un artículo de la Enciclopedia Iniversal editada por Espasa Calpe, en el tomo 33 para ser más preciso.
A alguien se le ocurrió incluir una reseña de los conspiradores de los Cerrillos de San Blas dentro del artículo de dicado a la Masonería, y de la manera más acrítica e irresponsable este sujeto, crean un mito fundamentado en el engaño.
Los únicos mitos que son reales son resultado de la tradición oral de un pueblo, el problema surge a la hora de legitimar una tradición producto de una mentira histórica. Es una situación que raya con los principios morales y éticos que pretende promover la Institución.
Les pido a esos "misteriosos" caballeros racionales, que maduren, que dejen de comportarse como "boyescaos" grandes y asuman con seriedad su historia. Porque si no lo sabían, La Orden de la Escuadra y el Compás tiene muchos méritos históricos que desconocen. Sería justo que investigaran un poco para que la gente no les pierda la consideración y el respeto que merecen.
miércoles, 16 de marzo de 2011
El Diablo en las logias Eloy Reverón
Eloy Reverón
La Masonería posee el estigma del misterio. El ser humano ha temido siempre a todo aquello que no ha podido comprender. Ejemplo elocuente la visión que antaño tuvo de los truenos, rayos y centellas. La Orden de La Escuadra y El Compás ha basado gran parte de su atractivo en la promesa de otorgar mediante los ritos iniciáticos, la revelación de los augustos misterios de la vida y de la muerte.
Esta exótica fraternidad ha asombrado a las mentalidades ingenuas con su rebuscado lenguaje y los aires místicos de una simbología conformada alrededor de los instrumentos básicos de los constructores de catedrales, y posteriores alarifes del templo interno.
Otro de sus ganchos publicitarios ha sido el prestigio que le otorga considerarse recipiendaria de una antigua tradición vinculada a un cúmulo de sabiduría que data de los orígenes mismos del hombre racional. Al hombre de las cavernas le fue revelado el primer misterio de la fuerza del templo cuando intentó sostener el techo con un tronco, encontrando de esta manera, primera columna del aprendiz; luego vino el compañero, a compartir su pan y su esfuerzo para colocar la segunda columna. Sucesivamente, al maestro se le ocurre trasladar la experiencia a campo abierto levantando el primer monumento megalítico. El origen del arte de construir se pierde en la noche de los tiempos.
Pero más acá de la Masonería moderna que nace en Inglaterra en 1717 y adquiere estructura jurídico institucional en 1723, cuando el reverendo Anderson le redacta su primera constitución; la fama de la Orden se difundió rápidamente por ese mundo que comerciaba con Inglaterra; se difundió también en forma de cofradías militares a través de las cuales se distribuyeron sus misterios en torno de las islas del Caribe y finalmente entre los oficiales de la Legión Británica y la oficialidad del general español Pablo Morillo, que había trabajado en las guerras, luchando con Wellington para expulsar a los soldados franceses de España, durante las guerras napoleónicas.
Después de librada la batalla de Carabobo, buena parte de la oficialidad patriota se estableció en la ciudad de Valencia, donde comenzaron a organizar sus logias. La primera vinculación de las logias con el demonio, la narra Francisco González Guinán en su libro Tradiciones de mi pueblo, especialmente en su capítulo ” Muera la Masonería”. Versa el relato sobre el caso de un abogado entrado en años, que muy a su pesar del triunfo republicano, mantenía un apego enfermizo a los dogmas de la Iglesia, y veía la organización de la sociedad civil republicana como una auténtica obra de Satán.
“Empero tenía el doctor una manía: las sociedades secretas le crispaban los nervios y creía ver en ellas la viva representación de los malos espíritus y la más terrible amenaza contra la tranquilidad pública, el honor de las familias y los sagrados fueros de la religión y de las leyes.”
Cuando el señor en cuestión, se enteró de que en la calle Unión se congrega una logia de masones, comenzó una campaña en contra de la Cofradía, la cual no se limitó a la divulgación de la amenaza satánica que representaba la Masonería entre sus amigos y conocidos, sino que acudió ante el general Páez y el gobernador Cistiaga en varias ocasiones hasta que el Gobernador le puso a su disposición un pelotón de oldados para que se presentara frente las puertas del templo, cuando estuviesen realizando sus oscuros rituales, a fin de que acabara con semejantes demonios.
Así, la noche del lance, guapo y apoyado, irrumpió ante las puertas del infernal recinto, golpeándolas con gran escándalo, hasta que de adentro se oyó una voz que respondía con firme ceremonial.
“De repente se abren de par en par las hojas de la puerta: una luz intensa se extiende: brota humo con hedor de azufre: el oficial y los soldados promueven en gritos extraordinarios, y a la de sálvese quien pueda, dejan
al pobre doctor en las garras de cuatro hermanos de Hirán, vestidos de largas y negras capuchas y hablando por medio de bocinas, lo precipitan al interior, cierran con estrépito la puerta, véndale fuertemente los ojos y
le pronuncian esta aterradora frase: - No os mováis, o sois hombre perdido para siempre…
El historiador valenciano, que perteneció según sus propios testimonios, a la logia Alianza N 8 durante alguna etapa de su vida, perfila algunos detalles vinculados al ritual de iniciación. Sin revelar muchos
detalles de la ceremonia de la cual fue objeto el fanático abogado, comunica lo esencial. No obstante, se puede suponer que lo hicieron vivir gran parte de un ritual de pasión y muerte, que de alguna manera le transmitió señales del secreto de la iniciación masónica.
Termina su experiencia a la mañana siguiente, abandonado a la orilla del río Cabriales, con el filo de una espada haciéndole contacto en la espalda, de donde una lavandera lo rescató. De allí, según reza la tradición, se fue a confesar diciéndole al confesor que del odio a la Masonería se había librado, y ahora quería lavar …
la mancha afrentosa que es la mancebía.” El padre terminó siendo padrino de la boda, y según deja en el plano de la duda, posiblemente ese cura también era masón. De tal manera se puede apreciar como una tradición verbal recogida por el historiador, intenta rescatar la imagen de la Orden, y de alguna manera despojarla de su imagen luciferina.
De la satanización de las sociedades secretas no solo existen tradiciones del siglo XIX. Es notable el caso de un esmerado antimasón, que con el pseudónimo de Mister X, se tomó el trabajo de escribir un libro para mostrar un supuesto carácter anticristiano de la Masonería. Es oportuno citar el capítulo: “El Diablo en las logias” donde Germán Borregales afirma:
“Es un hecho histórico innegable la influencia del Diablo, así, con mayúscula, en la fundación, desarrollo y actividades de las Sociedades Secretas, particularmente en la Francmasonería”
El sentido diabólico que le encontraba Germán Borregales a la Masonería se fundamentaba no tan solo en el hecho de que el Papa León XIII la hubiera descalificado, sino que a pesar de la voluntad pontificia, a muchos
católicos les hubiera parecido que la Orden no exigía nada contrario a la religión y buenas costumbres. La “infalible” palabra de Su Santidad apuntó categóricamente:
… ; pero como en realidad, el crimen y el vicio constituyen la única razón de ser de la Masonería, es de todo punto de vista evidente que no es lícito inscribirse en dicha secta ni ayudarla de ninguna manera.”
El carácter satánico de la Masonería estaba implícito en el hecho que a pesar de la Santa Palabra del representante de Dios en la Tierra, cada día más católicos se dejaran fascinar por el engaño diabólico de los maestros masones, para hacer caer a los ingenuos agnis dei de semejante manera, debían estar bajo los influjos de Lucifer.
” Un engaño en el que toma parte el Diablo, sin duda, porque en las logias masónicas, como arriba probamos, hay muchos espíritus infernales dirigiendo los trabajos.
Es mucho más fácil personificar al enemigo identificándolo como símbolo de la perversidad última que tratar de entender que hay detrás de las posiciones que defiende cada uno. ¿ No es entonces más complicado reflexionar en torno a las pérdidas de la Iglesia Católica tras la crisis del pensamiento europeo después de
mediados del siglo XVIII y principios del XIX que atacar ciegamente a los privilegiados emergentes, nuevos beneficiarios de los cambios políticos y económicos, y su legítima defensa ante aquellos que intentaban
reacomodar sus cuotas de poder en el nuevo orden? Fue mucho más sencillo para el gran público, olvidar la
esencia divina del poder monárquico frente a la perversidad ciudadana. Cuando llegaron los sacrílegos derechos civiles a pervertir el santo orden de las cosas, era más sencillo acusar al Belcebú. Pero no tanto como para no percatarse en el debido momento, que al final resultó más sencillo cortarle la cabeza a los
reyes que de decapitar a la Monarquía, porque la mentalidad y la ideología defensora de los intereses de la cultura dominante, prevalecen como vehículos transmisores, de la estructura mental de los privilegios ancestrales, y de una generación a las siguientes.
Para la mentalidad conservadora y colonialista, son diabólicas todas las manifestaciones culturales que evoquen alguna deidad anterior, o distinta a las impuestas por la doctrina.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en el libro El diablo en Venezuela. Certezas, Comentarios, Preguntas (Fundación Bigott: Bigotteca, Serie “Orígenes”, 2004), del reconocido etnohistoriador Rafael Strauss K. Fue escrito por
Eloy Reverón como humilde aporte a la obra de su profesor.
viernes, 13 de agosto de 2010
Instituto Venezolano de Estudios Masónicos
¿Porqué los investigadores habrían de interesarse por la historia de una institución semejante?
Todavía hay mucha fantasía en torno a la imagen de esta moderna institución.
¿Tiene hoy día la misma vigencia que se le ha atribuido en el pasado?
La Masonería emerge de la llamada Edad Media, como la Universidad, una institución de la modernidad. Si la modernidad, ni la posmodernidad tienen sentido en Nuestra América. En tiempo espacio de la transmodernidad, todos estas ideas hegemónicas deben ser revisadas con mayor razón y sentido poético.
¿Hasta qué punto refleja la realidad de la parcela global?
Si se destila la concepción ideológica de la Globalización. La Masonería tendría que adaptarse a las realidades del siglo XXI, sin perder lo esencial de su tradición.
¿ No necesitarán los masones del presente destilar lo fantasioso de la realidad en el pasado para adquirir una visión realista del presente y del futuro de
¿Porqué los investigadores habrían de interesarse por la historia de una institución semejante? ¿Tiene hoy día la misma vigencia que se le ha atribuido en el pasado? ¿Hasta qué punto refleja la realidad de la parcela global? ¿ No necesitarán los masones del presente destilar lo fantasioso de la realidad en el pasado para adquirir una visión realista del presente y del futuro de
Si usted quiere llegar más allá de lo superficial, tendrá que buscar, tocar, esperar que le abran, osar a entrar. Deberá tener la mente y los ojos abiertos porque sobran impostores.
erivem@gmail.com
jueves, 26 de noviembre de 2009
La Masonería en Venezuela siglo XIX, Eloy Reverón

Los orígenes de la masonería en Venezuela están ligados a las cofradías de los militares profesionales, quienes después de trabajar en las guerras napoleónicas, vinieron a combatir en ambos bandos de la guerra de emancipación venezolana, tanto por la causa patriota como por la realista. Muestra como Celestino Romero realizó una serie de especulaciones en su libro “Raíz Histórica de la Masonería en Venezuela”. Estas afirmaciones provienen de manipulaciones, que de las fuentes bibliográficas que realizaron otros autores masones interesados en hacer lucir a la Masonería como “Madrina” de la Independencia. Romero, sin ser historiador, ni siquiera de oficio o afición, afirmó que en nuestro suelo, la Masonería ya estaba presente antes de estos movimientos independentistas. Su elucubración consiste en afirmar que los reos que llegaron a la cárcel del puerto de La Guaira en el año 1796, procedentes de la España monárquica: cuatro profesores acusados de rebelión en contra de La Corona; los nombres de estos revolucionarios eran: Manuel Cortes Campomares, Juan Mariano Picornel, José Manzanares y Sebastián Andrés, quienes quisieron convertir en República Liberal a la España Monárquica. Ninguno de los autores anteriores se ocuparon por mostrar de donde había extraído la idea de que estos señores eran masones. Simplemente partieron de una premisa simple, si es revolucionario republicano y liberal tiene que ser masón. Pero resulta que personajes como el general Morillo y otros oficiales españoles también se reunían en logias, y sabemos por investigadores masones serios, como Leonel Semungal (AQC de Londres), que en la isla de Santa Lucía en El Caribe Oriental, existieron logias compuestas por masones monárquicos que tuvieron que escapar a la monárquica Trinidad, cuando los funcionarios de la Revolución Francesa, llegaron con el objeto de decapitarlos, dejando incluso el suntuoso templo masónico reducido a escombros.





